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8.13.2010

Famulus (inédito)


Alejandro Xul Solar, Tu y yo, 1923





Poema 1

Yo no fumo, pero puedo acostumbrarme

como se acostumbra uno a la desesperación

y a la desesperanza,

puedo acostumbrarme a las ciudades vacías,

al frío helado que abofetea mis mejillas,

al té verde después de las comidas,

a los ánimos alterados,

a las falsas certezas

que se repiten reiteradamente

en mi tímpano deprimido.

Yo no fumo, pero puedo acostumbrarme

a los baños públicos,

a los horarios rotativos de fin de semana,

a los viejos ascensores de un viejo piso madrileño,

a los ciclistas y sus bicicletas y sus cascos,

a la casa vacía sin tus libros,

a los espacios abiertos y a mi claustrofobia,

a las ambulancias esperando fuera de casa.

Yo no fumo, pero puedo acostumbrarme

como se acostumbra uno

a los ceniceros debajo de la cama,

a tu música odiosa y a mi tímpano deprimido,

a los desórdenes cuando te alteras,

a ese pequeño espacio tuyo para cagar.

Todo parecería perfecto

si se pensara que hablo de la costumbre

de hablar de la costumbre en estos tiempos salvajes;

pero no es así.

Yo no fumo pero puedo acostumbrarme.



Romy Sordómez Patiño (Lima, 1982).
Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde integró el grupo poético Sociedad Elefante, bajo cuyo sello editó (en una plaqueta bifronte que incluye Espejo de carbón de Miguel Sanz Chung) Vuelta alrededor del parque. Ha publicado los poemarios Vacas negras en la noche (Sarita Cartonera, 2004) y Présago (Santo oficio, 2005), que para Ricardo Gonzales Vigil «ha alcanzado una madurez expresiva digna de relieve en el poema de sostenido aliento». Actualmente reside en España. «Poema 1» está incluido en Famulus, de pronta aparición en Lima bajo el custodio editorial de Lustra.

3.27.2010

Respirar puede ser un fracaso






V

la muerte existe se derrumba
degrada perfiles solemnes

retorcido su amparo inquiere
se derrumba

adversa esta silueta
en aquel ángulo ignorada

palpita incluso antes

lacerado el quicio
vacía la expresión

arrastrada por caminos
a mi-idéntica insuficiente

la muerte flaquea
ante mis restos

golpea soledad
y manifiesta ignorancia

insiste el castigo
consolida esta parálisis

el tumulto impone

hachas a la frente
hachas a la tierra

cuando la saciedad
alojo negado por la insania

pudra en mi pecho su alimento

los que contemplan somos
para los que contemplan siempre

vuelta entonces sin espalda
como si la sombra coincidiera

en el acto mismo
de fingir el movimiento

sostenida por el tacto la piel
deambulé la cercanía

por precipitación

ración carente

sola no en este mundo
y sola

al otro lado más lejos
la mímica sobre el tercero

Nacimiento de la Piedra

todos los brazos de este mundo
no alcanzan para auxiliarme

cavilé desnuda entre los peores
convertí la tierra en más tierra

en más

demasiado polvo
demasiado

golpeamos y golpean

pulsando oprimido
este gesto en los espejos

despojo de una infancia
que se presume muerta


tampoco
quedo
yo

no permanece ya el mundo
ni respira su fracaso

remachada por la espalda
provoco mi razón

lastimando mi cráneo
hasta encontrarme

a coste de afirmar la vida

sonrío hastío seco y mártir
ápice de animal pariéndome

demasiado polvo
demasiado

tiro de mi cuerpo
y este tira de su fuerza

hasta
confundir
criaturas

qué viene por mí
en su lugar

figuras no reconocidas
por estos ojos

que alguna vez
fueron míos

la muerte flaquea
ante mis restos

hermosa como la ruina
en el suplicio de evocarme

tal vez nunca mía
tal vez nadie

golpea demasiado golpeo

ni todos los brazos de este mundo
alcanzarían para auxiliarme.



© Yamila Greco (Buenos Aires, 1979)
Colabora en diversas publicaciones literarias, como "Cinosargo", "Punto en Línea" (publicación de la Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México), “El Coloquio de los perros”, “Revista Hispanoamericana Arte y Mundo” (participación en el artículo sobre Violencia y Creación, junto a los escritores Fernando Proto Gutiérrez y Timothy Wright), “Resonancias” (Nota Introductoria de Mónica López Bordón), “Vieja Lilith”, Revista Casa del Tiempo, (UNAM. México) y "Artesanías Literarias" (Nuevas Voces de La Poesía Argentina: Comentario, presentación y selección de la poeta argentina Silvia Loustau). Su poemario “Sobrevivir es una Curvatura” fue publicado en la revista “Casa Litterae"



2.23.2010

La edad del ámbar



Diego Lazarte. La Edad del Ámbar, Ediciones Sarita Cartonera, 2008


19 de junio. Cuarto menguante.

Imantado por el sueño y los designios de su metálico núcleo, fui atraído bajo una arboleda de hoteles miserables, de puertas y ventanas tapiadas con maderos. Eran los más proclives a ser demolidos por el alba.

Me obcecaban numeraciones enmarañadas y aéreas, un oscuro tropismo me obligaba a sus entrañas arqueadas.

El interior herrumbroso de un ascensor de puertas retorcidas y corredizas. Mucha gente me acompaña. Al ir de piso en piso, escucho el cansancio de sus articulaciones. Siento la necesidad de bajarme.

Al llegar a unos deslucidos escalones, tengo la impresión de haber visto a alguien, quien desvanecida me adelanta. Sus pasos se me hacen familiares. Si me apresuro podré alcanzarla en el siguiente piso.

Se ha detenido a mitad de la escalera, magnetizada al pasamano. Está descalza. Lleva un vestido devorado por las esfinges calavera, quienes vuelan pesadamente con sus alas lanudas. Se nos muestran sus pantorrillas y una cicatriz, que crecida como un liquen, empobrece aún más las desproporcionadas macetas de los pasillos.

Al entornar mis ojos, la pierdo. En otros sueños no me había percatado de mis parpadeos.

Ya en el vestíbulo, me dirijo hacia una puerta entreabierta.

Giro el encendido de un viejo televisor a tubos. La pantalla abombada recuerda el cretinismo y las damajuanas. Se aferraba al suelo con sus cortas patas de madera.


2 de agosto. Cuarto creciente.

Estoy en la cubierta de un lanchón. Inservible contenedor de pesadillas.

Poliedro arisco y enceguecido de óxido y salitre.

Viajaba por un río de estupor y catatonía. Su fondo inmóvil era enturbiado por mi memoria, por cantos enloquecedores que me invitan al agua. La popa terminaría por perderse de vista, las corrientes por consumir mis fuerzas. Hay alguien más.

Estoy en el lecho del río. Mi voz se aclara junto con las aguas.

Entre las orillas se ha formado una interminable feria de baratijas. Quien me adelanta, pálido como un liquen, sugiere que no me distraiga. Una niña sale a mi encuentro y al colocarme una sortija, pronostica que soñaré con hormigas.

Una de las falsarias, trajinadoras del sueño de piernas largísimas y firmes, cruza frente a mí. Una media sonrisa le desdibuja el rostro (pues sus inestables materias no están acostumbradas). Escucho el estrépito de su cuerpo. Necesitará ayuda con las flores amarillas, ahora regadas por el suelo. Veo que sus cejas le devoran el rostro y que le nacen lunas de sus uñas rosáceas.

He perdido a mi guía. Me encuentro extraviado entre una multitud.


22 de septiembre. Luna nueva.

Entraba por el portón de una quinta ruinosa. Una verde y angulosa piedra destacaba su ubicación en la vereda.

Un pasadizo se cerraba como una garganta y distribuía habitaciones a ambos lados de sus paredes. Sobrecogían sus puertas y ventanas.

Unas escaleras carcomidas daban a un altillo, que sonreía con todas sus piezas chuecas y faltantes. Su patio interior, estaba empobrecido por un lavatorio mohoso y que enloquecía con reanudados conteos de su caño.

La vi bajo una telaraña de cordeles, adornados con globos desinflados por el tiempo. Se sentaba en el reseco labio de la pileta.

Tenía la tez arenosa, labios densos y pronunciados, cabellos que crecían salvajemente y en los acantilados. Quedaría extasiada bajo una relampagueante lluvia de papeles.


3 de julio. Luna Llena.

Corría a través de un bosque de eucaliptos. Los breves momentos, en que me detuve a recuperar aliento, fueron aprovechados en aguzar toda posible presencia, delatada por ojos secos y resultados de dados cobre lanzados por el viento.

La insania, que enverdecía una selva de arbustos enanos, sólo podría compararse con su repulsiva manera de beber del plomo fundido, servido en los surcos que la entrecruzaban.

Este interlunio, se despejaba finalmente en una pradera de amperios y de dientes de león, donde una mujer dábame la espalda y gustaba sentarse en el sol de un tronco.

La noche, que se cerraba redondeándose en su cuerpo, era marcada por extrañas coincidencias entre el tono del cielo y el tono de su tez, que por instantes podría adquirir el palorosa de sus uñas, o pasar a otros y prolongarlos con la caída de sus cabellos y aceites púrpuras, dejando breves olores florecidos.

Estos colores terminaban por desvanecerse al clarear el sueño, excepto el del tono de sus pupilas, que se adelantaban al alba y extenuaban como esquistos.


© Diego Lazarte (Lima, 1984)
Promotor Cultural de la asociación educativa Saco Oliveros. Ha coordinado el homenaje a la poeta Nelly Fonseca Recavarren, dirigido y producido su documental, así como de seleccionar los textos para su antología y estudio (CC. España, 2009). Actualmente dirige el programa de animación a la lectura La Biblioteca Itinerante (www.lafiestadelapoesia.blogspot.com). El 2008 publicó su tercer poemario “Diario de Navegación (Lustra Editores- CC. España).Poemas suyos aparecen en múltiples revistas nacionales e hispanoamericanas

12.03.2008

Amarillo

Me levanto por la mañana, hay un gran charco en mi casa, Ouka Lele, 1986

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Todo es como una abeja
sobre el florecer
de la eternidad, que comienza
y acaba en cada parecer


Martín Adán
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Las doradas abejas beben el vino que aún gotea
de una botella verde
yaciente sobre el césped

lo que mueve a las abejas
cambia los gestos del cielo
y hace crecer a los árboles
es lo que zumba en mis nervios

La luna estuvo tendida por aquí anoche
como un áspid en el césped
o el vestido blanco que una muchacha dejó

Me levanto por la mañana
hay un gran charco en mi casa
como en la pintura de Ouka Lele:

Oh Ouka Lele
las calles de Nápoles están repletas de basura
los días de invierno empezaron con garúa en Lima
Kiribati es un país de Oceanía y se está hundiendo

la garúa limeña fue más intensa que otros años
enlodó todo enlodó todo enlodó...

mi país es deportado de la felicidad frente a mis ojos
frente a mi frente donde anidaban alucinaciones
tamizadas por el sol
y unos cactus
de la desértica costa
Amarilla.
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© Ludwig Saavedra Tarazona (Lima, 1985)
Estudia Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Poemas suyos han sido publicados en "Prima Fermata 2005", la revista latinoamericana "Los Poetas del 5" y la bitácora electrónica "Urbanotopía". Recientemente publicó Florece (Paracaídas editores, 2008).
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10.22.2008

El rito

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He llenado la semana de rituales de destrucción
para cortarte todas tus colas
y matar tu presencia en mí
Aún eres dueño de mi quijada moribunda
Fuiste tan mío, yo fui tan tuya, tu grito de génesis
tu primaria locura
y aquel bastión que nos albergó, espalda con espalda
el consuelo del alimento y del sueño

Empecé por romper, tumbarme y tiritar
el camino que a mis pies se señalaba
la marca del final la dio únicamente tu ausencia
el muñeco en el techo colgado desde la garganta

el remolino de desorden, un tiempo fuera
y te vas
he retrocedido todos tus pasos dados en mi piel
disimulado las marcas
aligerado los bolsillos plenos antes de tu alma
He llenado de vacío la semana
y ya no estás
guaso ocurrente, la muñeca del muñeco
quedó con el rostro partido
finalizando
el rito



© Gimena María Vartu (Lima, 1986)
Se desempeñó tres años como actriz en el grupo "Teatral Elen-k". El año 2005 obtuvo una mención honrosa en el Concurso Bienal de Poesía "Washington Delgado", organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM, con el poemario Cura de sueño, inédito hasta la fecha. Ha sido publicada en la Antología del Bar Yacana, Poesía Perú S.XXI (2007) y en la Revista Literaria Bocanada. Ha participado en diferentes recitales de poesía y eventos afines. Integra el Elenco de Teatro de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ha participado en la presentación de las obras "El cuadro" (2007), "Los de antaño" (2007) y "El de la valija (2008)". Estudia Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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9.27.2008

La palabra nadie

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.......................................es una bola de piel

................cubierta de pelos y cálidos temores.
........................................................Un mundo con los huesos rotos

El silencio lila que se recupera / sin la boca abierta por donde gritar “mátame”.
Es vivir en el aire

.......................................Saboreando un trago negro y salado

Es la bola que aplasta mi sonrisa

.......................................Enroscada hacia su distorsión

.......................................Al contacto con un tibio rencor rodante

.......................................Pidiendo tiempo

..................................................A lo que rechina diciendo que no.
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© Pablo Salazar-Calderón (París, 1978)
Estudio literatura en la PUCP. Historia en la PUCE (Pontificia Universidad Católica del Ecuador), Humanidades en la UARM (Universidad Antonio Ruiz de Montoya). Salio antologado en el libro Generación 2000? organizado por el circulo abierto editores. Acabo de publicar la plaqueta de poemas Terrado de cuervos (Tranvía editores, 2008). Poemas y reseñas sobre sus textos, pueden encontrarse en diferentes medios.
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9.07.2008

26

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Paul Klee. Angelus novus, 1920
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I

Johanna, acaba de tejer su corazón de quipu a mi alma. Junta su pecho a mi pecho al contacto del estetoscopio; nos sentimos infinitos en el futuro del hoy.
J-O-H-A-N-N-A, sintoniza el canal televisivo de mi alma, me pierdo en los caminos infinitos de su nombre. Tienes dos ene, surgen ondas submarinas y radiofónicas al verle, la ultima ecuación misteriosa del hombre en lo celeste, ¿qué agujero negro te creó?

J-O-H-A-N-N-A, cuánto amo su masoquismo, su celestial istmo, su danza del vientre. La conocí cuando era nada. Cuando vivía solo y sin nadie que me diga que soy una sustancia de la nada y esencia del todo universal.

Soy precisamente ello, querido lector de mi Sistema:

Una hipotenusa en su blusa, un dado atado de seis a sus labios de ajedrez.
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© Luis Boceli (Chiclayo-Perú, 1981)
Estudió en la Escuela Superior de Música Ernesto López Mindreau. Administrador de Empresas IPAE, violinista ama tour amateur. Ha publicado Pizzicato Labio (Hipocampo editores, 2006) y alucinado (Lustra, 2009)
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8.17.2008

En la ínsula de Sancho

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(Para Javier Neira)
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Alguien nos dijo
que éramos demasiado locos
para sostener nuestros cuerpos
en esta tierra
de vibraciones espontáneas.
Nos lo dijo mirando al cielo.
Tú continuaste abriéndote camino
con cierta risa de pájaro
que no podías ocultar
ni en los momentos más difíciles.
Yo seguía creyendo que ser poeta
era traer a los hombres
un mensaje de esperanza.
Ambos insistíamos en esta especie de locura,
de necedad,
de infame tontería
que es soñar
la victoria de los campesinos,
de los humildes,
de los desgarrados.
Tu soledad ejemplar
te permitió revelarte
ante el imperio inaudito de la muerte.
Ella quiso besarte el cuello,
desgarrarte en un estallido de polvo.
Tú le devolviste el gesto
con tres piedras en la mano.
Saliste victorioso.
Esta hazaña que guardo en la memoria,
como quien desea saber del futuro
en el momento exacto
en el que la Era se agota,
es para mi como una suerte de Arquetipo.
Desde el cuerpo de mi amada,
contemplo tu sonrisa
y me lanzo al abismo de tus ojos,
como quien reconoce en una mirada,
la complicidad necesaria
para soñar nuestro destino,
fijado irrevocablemente.
Celebro entonces las huellas del tiempo
en tu rostro
y esta extraña convicción
de que la vida se justifica,
de que la existencia es un soplo
en el que somos accidente y camino.
Respirar es ya toda una aventura,
en estos parajes
donde los molinos de viento
nos venden bisuterías
con los estados alterados
de nuestra propia tierra.
Los muertos que aguardan silenciosos
bajo el instante roto
de nuestros pasos,
son la memoria y el tiempo.
Pronto sabremos los dos,
cómo enfrentar esa extraña forma de libertad
que es el amor por los hombres
y por la inmortalidad de los pueblos.
Para ello la vida
nos va enseñando
el lazo frágil que la sostiene
cuando nos conformamos
con el triste oficio
de sobrevivientes.
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© Fernando Vargas Valencia (Bogotá, 1984)
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7.25.2008

Debemos caer

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Debemos caer
mordernos los brazos
y arrancar cada pelo
o piel moribunda
de nuestro cuerpo

y escupir

soplar nuestros dientes
con la fuerza del huracán
que abandona tu ombligo
todo resto de alimento
de tu cuello desgarrado en mi garganta
de mis muslos arañados por tu lengua

todo afuera

quedemos suspendidos
entre nubes de metal antiguo
(la cama de la abuela
puede imitar las proporciones del cielo)

Debemos caer
y amarnos con la fuerza
de aquellas miradas en los pasillos
llenos de letras

en silencio
gritando
pero tan susurrándonos
que apenas si nos oímos
aquellas tardes

caigamos
y que el viento
se adelgace en tus oídos

yo pronunciaré tu nombre
tú temblarás en el abrazo

y la caída será eterna
pero cuando estemos limpios
tal vez nos convertiremos en vuelo ■



© Daniel Amayo Magallanes (Lima, 1980)
Estudió literatura en la UNMSM, donde fue cofundador del grupo poético Coito ergo sum. Con su primer poemario, Serthea (2006), obtuvo el tercer puesto en el II Concurso Bienal de Poesía Homenaje a César Moro (2003), organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM. Ha publicado sus poemas en diversas revistas nacionales y participado en distintos congresos y festivales de poesía.
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